Para Carmen
por compartir con nosotros
estos momentos en la Marina.
La Marina al amanecer nos llama alegre y lozana, para descubrirnos sus tonos de azul coral y la paz de su noche recién despertada.
La mar es un inmenso, ondulado espejo, paraíso de amor, nido de pasión, al que van a cantar los pescadores con sus almas llenas de sal,
dispuestos siempre a amarla, a ser esclavos de su dulce mirar;
a cambio ella, generosa, su sustento procura.
En la orilla también se han reunido otros viajeros, que vienen a escuchar los susurros del mar,
y van dejando en la arena su corazón, en forma de leves, pasajeras huellas,
que nos llevarán certeras a conocer a otros habitantes de este amanecer sobre la arena.
Es una bandada, ruidosa y alada que de la orilla han hecho su refugio, su morada,
desde allí, atrevidas, a la inmensidad se lanzan, caminando, primero vacilantes sobre la calma marinera.
Allí, retozan, vuelan, juegan, se alimentan y leves flotan sobre la claridad violácea del agua remansada, como aletargada.
¡Qué inmensa la mar! ¡Quién pudiera surcarla!
¡Ser una ave volandera que flota con las alas abiertas, sabiendo cierto que en la orilla tu otra alma siempre impaciente te espera!
Mirando la serena belleza del azul turquesa del mar, apenas rozado por las doradas manchas de los primeros rayos del sol que no tardará en brillar, pareciera que todo se detuviera, como hechizado por su beldad.
La pequeño chalupa de pescadores, también espera dormida, anclada, apenas rozada por la brisa que la acuna en los albores de esta mañana aún por nacer.
Hacia Levante, entre las palmeras y el vuelo de los pájaros, el Sol despliega todo su fulgor, aclarando edificios, dibujando barcas aún soñando sobre la arena.
En un momento todo es luz, el día llama a iniciar nuevas derivas y despojarnos de ataduras, para
valientes y arriesgados salir a la mar y buscar un nuevo día en el azul de la Marina,
a surcar nuevas olas, unas a Poniente, siguiendo los rayos del Sol, otras a Levante esperando los fulgores de la Luna llena.
Nosotros miramos la Marina recién nacida y seguimos nuestra singladura, nuevos puertos, nuevas llanuras nos esperan
Un saludo a todas y todos.
Carolina.